Sin duda la pandemia ha provocado importantes cambios económicos y empresariales. Durante el último año se ha vivido una enorme tensión, se han acelerado muchos procesos de cambio y se han tumbado dogmas, haciendo temblar cimientos que creíamos muy afianzados.

Por eso es de agradecer que desde Orkestra, el Instituto Vasco de Competitividad, se haya hecho un interesante trabajo para identificar las que podrían ser las claves de competitividad postpandemia, es decir, aquellos planteamientos estratégicos que pueden ser especialmente importantes a durante el próximo medio plazo. El resultado se ha plasmado en su «Informe de Competitividad 2020«, que luce un subtítulo especialmente didáctico: «Resiliencia antes, durante y después de la pandemia«.

Las ideas y conclusiones del documento pueden ser una fuente de información estratégica de interés para toda organización vasca que esté reflexionando sobre su futuro. Y especialmente las siguientes 7 recomendaciones que se realizan de cara a la recuperación y al periodo postpandemia:

  • La digitalización, una palanca transversal de resiliencia: La transición digital debe ser una palanca para reforzar la competitividad en todos los sectores además de facilitar las transiciones verde y demográfico-social
  • La sostenibilidad, una oportunidad y ventaja competitiva: Se debe adoptar un posicionamiento de oportunidad industrial y tecnológico respecto a la transición verde en los sectores económicos vascos.
  • La economía fundacional, una fuente de desarrollo económico: Sería importante contribuir a la transición demográfico-social mediante el refuerzo de las partes de la economía que son esenciales para el bienestar humano, como la salud, la alimentación, la educación o el cuidado.
  • Las capacidades de las personas, una palanca transversal de resiliencia: Los procesos de transformación y renovación que apoyan la resiliencia en el largo plazo necesitan la evolución continua de las capacidades de las personas.
  • Las administraciones públicas, un papel tractor: Con instrumentos como las inversiones, la compra pública o el impulso de plataformas de colaboración empresarial, las administraciones públicas deberán ejercer un papel tractor en la generación de nuevas soluciones e innovaciones, nuevas empresas y negocios, así como de las infraestructuras necesarias para abordar las transiciones.
  • La colaboración público-privada, hacia una estrategia inteligente y sostenible: El rol tractor de las administraciones públicas debería posicionarse en el contexto de una colaboración público-privado sofisticada, como la que se ha ido desarrollando a través del RIS3 Euskadi.
  • La co-gobernanza, a través de la colaboración multi-actor y multi-nivel: La habilidad para liderar las transiciones digital, verde y demográfico-social dependerá también de cómo se aprovechen las capacidades y actuaciones de múltiples actores en múltiples niveles territoriales. Es necesario reforzar el modelo de gobernanza en la CAPV, construyendo sobre las estructuras relacionales ya existentes,