La pandemia ha obligado a gran parte de la población mundial a teletrabajar, forzando a las organizaciones a acelerar sus enfoques sobre este tema. Pero una vez pasadas las fases más críticas, en la medida en la que se está volviendo a cierta normalidad – aunque a trompicones – es necesario formalizar planteamientos estructurados sobre este tema, para que el teletrabajo sea una herramienta más, independientemente de la situación sanitaria.
El tema es complejo y hay muchos factores a analizar, pero uno de los más importantes es la productividad. La principal barrera de esta modalidad de trabajo es el temor a que el rendimiento se reduzca de forma significativa.
¿Y qué dicen los estudios en este sentido?
Desde antes de la pandemia existen investigaciones sobre el tema con resultados diversos e interesantes. Por ejemplo, en el estudio Does Working from Home Work? Evidence from a Chinese Experiment (2013), en el que casi 250 trabajadores de atención telefónica de una gran empresa de servicios teletrabajaron durante 9 meses y mejoraron su productividad un 13%. Sobre todo debido a la reducción de los tiempos de descanso y al aumento del número de llamadas atendidas. Sin embargo, en otro trabajo más reciente, Co-workers working from home and individual and team performance (2019), orientado a analizar los efectos en las interacciones entre las personas, se concluyó que el teletrabajo puede ser útil en algunas circunstancias pero también puede afectar negativamente al rendimiento del trabajo en grupo. Y desde un punto de vista general, en las siguientes revisiones el teletrabajo se asoció sobre todo a efectos positivos, entre ellos un mayor rendimiento:
- The Good, the Bad, and the Unknown About Telecommuting: MetaAnalysis of Psychological Mediators and Individual Consequences (2007)
- Is Telework Effective for Organizations? A Meta-Analysis of Empirical Research on Perceptions of Telework and Organizational Outcomes (2012)
- Telework, productivity and wellbeing An Australian perspective (2013).
- How Effective Is Telecommuting? Assessing the Status of Our Scientific Findings (2015)
Dada la situación crítica de confinamiento que se vivió durante los peores meses de la pandemia, diversas entidades oficiales encargaron revisiones sobre el tema, recopilando la evidencia existente (y en general favorable) sobre la utilidad del teletrabajo y proponiendo algunas directrices para optimizarlo. Estas son algunas de ellas:
- OCDE: Productivity gains from teleworking in the post COVID-19 era: How can public policies make it happen? (2020).
- Parlamento Europeo: The impact of teleworking and digital work on workers and society; Special focus on surveillance and monitoring, as well as the mental health of workers (2021)
Aunque habrá que esperar un tiempo para disponer de investigaciones formales con los resultados más actuales, la pandemia ha aportado datos complementarios y trabajos preliminares interesantes, también mayoritariamente favorables o neutros respecto a la productividad y el teletrabajo:
- Internet Access and its Implications for Productivity, Inequality, and Resilience (2021): Las personas que trabajaron desde casa reportaron mayoritariamente una productividad similar o mayor.
- Digital resilience: how work-from-home feasibility affects firm performance (2021): Las empresas mejor preparadas para abordar el trabajo desde casa tuvieron mayor productividad y lograron mejores resultados durante la pandemia que las que no lo estaban.
- The role of telework for productivity during and post-covid-19: results from an oecd survey among managers and workers (2021): Las personas directivas percibieron mayoritariamente un aumento de la productividad.
- Investigación interna realizada en Microsoft: No se detectaron cambios relevantes en la productividad personal, aunque en otro análisis posterior se observó un empeoramiento de la colaboración y la comunicación.
- The Relationship Between Telework, Job Performance, Work–Life Balance and Family Supportive Supervisor Behaviours in the Context of COVID-19 (2021): Sin relación entre el teletrabajo y el rendimiento.
En resumen, aunque toda esta evidencia (e informes como el encargado por la Comisión Europea Telework in the EU before and after the COVID-19: where we were, where we head to) muestran que la investigación no es abundante y peca de ser bastante generalista, actualmente los datos indican que el teletrabajo – en general y durante periodos no demasiado largos – no afecta negativamente a la productividad. De hecho, es posible que lo haga de forma positiva, aunque modesta.
De cualquier forma, más allá de la productividad también hay otros aspectos que podrían ser críticos y en los que es necesario profundizar, como el funcionamiento de los equipos, el riesgo de aislamiento y el exceso de trabajo por la incapacidad de desconectar. Por ejemplo, al finalizar uno de los estudios anteriormente citados, se ofreció la posibilidad de seguir teletrabajando, pero una gran parte de los participantes prefirió volver a la modalidad presencial, precisamente por ese tipo de razones. Por otro lado, también parece que detrás de la “Gran Dimision” postpandemia podría estar el deseo de teletrabajar, entre otras causas. Así que es imprescindible conocer con detalle las percepciones y necesidades de las personas en este sentido, a lo que pueden ayudar investigaciones en curso como WFH Research.
En definitiva, todo parece indicar que las empresas deberían abordar sin demora y de forma clara y estructurada el reto del teletrabajo, considerando que, en general, es más una oportunidad que una amenaza. Y posiblemente los enfoques más interesantes sean modelos flexibles, en los que se combinen el teletrabajo y la actividad presencial, para dar respuesta a las necesidades de la organización y las de cada persona. Ofreciendo apoyo para la autonomía, pero también para el mantenimiento de las relaciones y la comunicación.