Las tendencias en gestión de las últimas décadas hacen especial hincapié en dar importancia a las personas, convirtiéndolas en los protagonistas de las organizaciones. Y una forma de saber si este tipo de planteamientos se lleva a la práctica es conociendo las características y competencias de las personas que deben organizar, gestionar y liderar, comprobando si están alineadas con estos enfoques.

La reciente investigación «The demand of executive skills» ha profundizado en esta perspectiva, analizando las competencias que se solicitan a la hora de seleccionar perfiles ejecutivos en las empresas, para así desarrollar un modelo en este ámbito. Y las conclusiones finales del equipo que realizó el trabajo fueron las siguientes:

«Los datos muestran que la demanda de habilidades ejecutivas comprende una gama de competencias operativas, cognitivas e interpersonales. Sin embargo, la demanda de habilidades específicas es muy heterogénea (…). Los datos también muestran que la demanda de habilidades ejecutivas ha evolucionado con el tiempo. En particular, es cada vez más probable que las empresas demanden habilidades sociales, es decir. la capacidad de interactuar, persuadir y, en general, relacionarse con otros (…)»

Uno de los gráficos incluidos muestra con claridad esta tendencia:

Observando la imagen, es especialmente destacable el contraste entre el aumento de las demandas de habilidades sociales frente el importante descenso en la demanda de competencias de gestión financieras y materiales. Y confirma que, al menos desde esta perspectiva, sí parecen estar cumpliéndose las recomendaciones de dar relevancia a las personas.