En muchas organizaciones los espacios de trabajo de oficina tienen un diseño sin paredes divisorias, que suelen describirse como «oficinas diáfanas». Las razones que suelen esgrimirse para implementar este tipo de espacios suelen ser las de promover el contacto, las relaciones, la comunicación y el trabajo en equipo. Sin embargo, la pandemia (y los riesgos de salud asociados a los espacios comunes) ha vuelto a poner sobre la mesa el asunto de las oficinas diáfanas. ¿Realmente son positivas desde el punto de vista organizativo y de gestión?

El debate no es nuevo y durante los últimos años se han ido publicando estudios que detectaban algunos efectos negativos de los espacios de trabajo compartidos, desde diferentes perspectivas: La de la salud (estudio), la de las condiciones de trabajo (estudio) e incluso la del efecto en la colaboración (estudio).

Finalmente, el año pasado se publicó la revisión sistemática «A Comparison of Psychological and Work Outcomes in Open-Plan and Cellular Office Designs: A Systematic Review» (2021), en la que se analizaron los resultados de todos los estudios existentes sobre el tema, comparando diversos indicadores de percepción, satisfacción y productividad en oficinas diáfanas respecto a oficinas divididas.

Hemos resumido las conclusiones a las que llega esta investigación en la siguiente imagen:

Resumen estudio oficinas diáfanas

Los lugares de trabajo diáfanos y compartidos pueden tener ciertas ventajas obvias, como el ahorro de espacio y facilidad para la organización de los recursos, pero como se aprecia en la imagen, también pueden dar lugar a una buena cantidad de efectos negativos relacionados con la productividad, los resultados y el bienestar. Incluso la colaboración.

Al final del documento los autores resumieron de la siguiente forma todos estos resultados:

«… los lugares de trabajo diáfanos se asociaron negativamente con la salud, la satisfacción y la productividad. Se encontraron muy pocos efectos positivos y ningún estudio que midió la productividad se encontró un efecto positivo. Además, la evidencia empírica no respalda las afirmaciones anecdóticas de una mayor colaboración y comunicación.»

Unas conclusiones a tener en cuenta, especialmente si tenemos pensado algún tipo de reforma en los espacios de trabajo.