Las startups se suelen caracterizar por ser empresas relativamente pequeñas, innovadoras y dinámicas. Y en algunos casos se ha puesto en duda la utilidad de la gestión estructurada en este tipo de organizaciones, apelando al posible riesgo de encorsetamiento y de pérdida de agilidad e innovación. Un argumento que podría parecer razonable, dado que las metodologías de gestión suelen sistematizar actividades. Pero, por otro lado, estos enfoques también suelen incluir dinámicas de mejora continua, sobre todo si hablamos de gestión avanzada.

Una de las investigaciones más interesantes sobre el tema es «Building Sustainable High-Growth Startup Companies: Management Systems as an Accelerator» (2010). En este trabajo se analizaron los resultados y datos de 78 startups con alto crecimiento y la implantación de casi medio centenar de prácticas de control de gestión en diversos ámbitos: planificación y evaluación financiera, planificación y evaluación de recursos humanos, planificación estratégica, desarrollo de productos, ventas y marketing, y alianzas.

En primer lugar, el equipo de investigación observó que el nivel de gestión suele crecer con el tiempo. Durante sus primeros 5 años buena parte de las empresas fueron adoptando de forma creciente más cantidad de prácticas de gestión:

Prácticas de gestión en startups durante primeros 5 años

Por otro lado, se detectó que aquellas empresas que crecieron más, también implantaron más prácticas de gestión:

Crecimiento y adopción de prácticas de gestión

Y, en tercer lugar, también se encontró relación entre los inversores externos y la aplicación de prácticas de gestión. En aquellas empresas apoyadas con capital riesgo la implantación de prácticas de gestión fue mayor:

Prácticas de gestión en startups con/sin capital riesgo, durante primeros 5 años

En este sentido, el mismo equipo investigador detalló en otro trabajo publicado posteriormente la importancia que dan los inversores externos de startups a la implantación de prácticas de gestión. Se trata de «The Valuation of Management Control Systems in Start-Up Companies: International Field-Based Evidence» (2014) y las conclusiones se resumieron de la siguiente forma:

«… las prácticas de gestión adoptadas por empresas de nueva creación son significativamente valoradas por los financiadores externos. (…) La evidencia sugiere una relación positiva entre la cantidad de prácticas de gestión y el valor de la empresa. También se encuentra evidencia de que (…) los financiadores externos parecen valorar especialmente las prácticas de gestión alineadas con la estrategia. (…)»

En definitiva, estas investigaciones invitan a pensar que la gestión también es útil y positiva para las startups. Muchas empresas la despliegan progresivamente y los datos muestran que puede ayudar a crecer más y mejor. Y que son prácticas valoradas por los inversores externos.

Cabe destacar que también se preguntó a los responsables respecto a las razones -internas y externas – para abordar iniciativas relacionadas con mejorar la gestión. Entre las internas, además de la experiencia previa en gestión de los responsables, se enumeraron la necesidad de reducir el caos, alinear enfoques y reforzar el aprendizaje. Y las externas más frecuentes estuvieron relacionadas con el cliente, para mejorar la imagen o cumplir exigencias contractuales.