Comercios, ¿mostradores o empresas?
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Según un estudio de Ikusmer (Observatorio del Comercio Vasco), “el Comercio minorista vasco, conceptualmente, continua teniendo interiorizada una forma de hacer muy de “mostrador”, muy alejado de las innovaciones tanto tecnológicas como de talento. Así, uno de cada cuatro comercios minoristas vascos pone en valor factores como el prestigio, la historia en la actividad comercial, la atención diferenciada, el conocimiento del producto y el mantenimiento de una clientela fiel. En concreto, aspectos que chocan con la “innovación en valor”, con ir más allá de la demanda existente, con reimaginarse como empresa, etc.”

No obstante, el sector del Comercio ha comenzado ya a trabajar en el camino de reflexión y de acción como empresa, y además en un entorno que busca la excelencia en la gestión; así lo están haciendo los más de 200 comercios que participan en el programa Comercio Excelente del Gobierno Vasco. Porque un comercio, bien sea de dos personas o incluso hasta unipersonal, ¿podemos decir que es una empresa y no un mostrador donde dispensar a los clientes? Veamos:

El comercio no solo tiene clientes, está constituido por distintas áreas: la planificación, las personas que trabajan (su satisfacción, funciones, formación, perfil, reconocimiento, etc.), para ello cuenta con unos recursos que debe gestionarlos de forma eficiente, por supuesto están los clientes (tipos de clientes, su satisfacción, sugerencias, atención, etc.), y por último, necesita obtener unos resultados que tienen que ser positivos. Por lo tanto, si en cada uno de esos aspectos trabajamos buscando la mejora, la suma de todo influirá en la buena marcha del comercio y así estaremos mejor preparados ante la tormenta. ¿Es esto calidad, excelencia, innovación? Llamémosle como queramos, pero a fin de cuentas es aplicar el sentido común buscando el hacer mejor el trabajo de cada día en todas las áreas, es decir, actuar con criterios y no reaccionar.

Y la cuestión es que así está ocurriendo actualmente, ya que quien ha estado haciendo los deberes, y los sigue haciendo, tendrá menos riesgos de suspender un examen difícil, que queramos o no, lo tenemos que afrontar, ¿pues un lápiz por qué cae al suelo cuando abrimos la mano?¿Será por culpa de la gravedad? ¿Será por no haberlo agarrado bien?

Si creemos que es por la gravedad, ¿podemos hacer algo en contra de ella? O por el contrario, la gravedad está ahí, y en ese contexto nos podemos preguntar, ¿qué puedo hacer yo para que el lápiz no caiga?

Si habéis asistido a alguna formación de EUSKALIT, algunos reconoceréis esta reflexión, ya que nos la ha citado una muy buena formadora, Isabel Fernández.


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