La Economía del Bien Común. Una utopía muy realista
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Decía en mi último post que me iba el puente del 1 de mayo a hacer trekking al Himalaya, pero finalmente decidí quedarme en Bilbao para estar con Ana Moreno y Christian Felber.

Ya conoceré el Himalaya en la próxima reencarnación, si mi karma me materializa en un yak.

La Economía del Bien Común surgió hace 2 años en Austria, promovida por un grupo de profesores universitarios y empresarios y va ganando adeptos o, al menos, simpatizantes día a día. Ana y Christian han estado varios días entre nosotros dando a conocer este nuevo paradigma económico que plantea una alternativa al capitalismo y al socialismo:

“La economía del bien común se basa en los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones: confianza, cooperación, aprecio, democracia, solidaridad. El éxito no es medido por indicadores monetarios como el beneficio financiero o el PIB, sino con el balance del bien común (a nivel de empresas) y el producto del bien común (a nivel de sistema). El balance del bien común se convierte en el balance principal de todas las empresas: cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados del balance del bien común alcanzados. Las empresas con buenos balances del bien común disfrutarán de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública y a la hora del reparto de programas de investigación, etc. La entrada en el mercado se verá, por tanto, más favorecida para actores éticos y sus productos y servicios, que los de los no-éticos, indecentes y no ecológicos…”

Seguro que suena a utópico. Por supuesto que lo es.

Todas las innovaciones de verdad, de las gordas, nacen siendo una utopía. Que se lo digan a Cristóbal Colón, que estuvo una década explicando a las Coronas de Portugal y España que era posible llegar a las Indias navegando hacia el oeste, dado que la Tierra no era plana, como popularmente se creía, sino redonda. Redonda: ¡hay que estar loco para pensarlo!

Al final, supongo que de puro aburrimiento y para quitárselo de encima, le autorizaron a fletar tres cascarones y descubrió un Nuevo Mundo.

La Economía del Bien Común es también un Nuevo Mundo, igual de utópico y de real.

Es sabido que si todos los habitantes deLa Tierra consumieran al mismo ritmo que nosotros, harían falta 3 planetas como este para suministrarnos los recursos necesarios. Y serían 4 o 5 planetas los necesarios para consumir como los norteamericanos. Lo dramático es que los millones de chinos, indios y demás pueblos que viven en la pobreza desean tener lavadoras y coches y teléfonos portátiles, como nosotros, y están en su derecho; y además se están industrializando muy rápido; y lo van a lograr en pocas décadas.

¡Las cuentas no cuadran! Las energías renovables, el reciclaje, los avances tecnológicos,… todo esto es necesario, pero no es suficiente. Nos vamos a estrellar. Tenemos algunas décadas por delante, pero viajamos en un sistema que se va a estrellar. O introducimos cambios de suficiente envergadura en el sistema ahora que estamos a tiempo o nuestros descendientes lo lamentarán.

Más consumo no equivale a más felicidad. De hecho, hay estudios que confirman que, una vez superado el umbral de la pobreza, no existe correlación entre el poder adquisitivo y la sensación de felicidad de las personas. Se puede ser igual de feliz consumiendo menos y disponiendo, a cambio, de más tiempo libre para desarrollarte como persona y disfrutar de tu familia, amistades y aficiones.

Merece la pena visitar la web en castellano www.economia-del-bien-comun.org e incluso adherirse a este planteamiento, pues esta utopía da respuesta a una necesidad real de nuestro tiempo. Además, las utopías nos hacen pensar, que no es poco.

¿Te gusta pensar? O… ¿Solo te gusta consumir?

Comments

La Economía del Bien Común. Una utopía muy realista — 10 Comments

  1. Creo que ya es el momento de separar el grano de la paja e ir a laas cosas fundamentales. Que el dinero o el consumo no dan la felicidad es evidente. La situación actual requiere un cambio en el sistema: un enfoque más sostenible, más positivo, más social,…no va a hacer daño a nadie, todo lo contrario. No olvidemos que somos una especie exitosa, llevamos miles de años sobre este bello planeta. En este momento debemos adaptarnos y pensar en el BIEN COMÚN, es decir, en el bien de la especie, si no, en 100 años es posible que ni estamos ya aquí.

  2. Muchas gracias por tus comentarios y por ponerlos a disposición de terceras personas.
    Fui uno de los afortunados en compartir contigo y otras personas la visita de Christian y Ana y después de escucharles pienso que sería excelente que algunas empresas, organizaciones, fundaciones, asociaciones ya sean privadas y/o públicas que sean relevantes en la vida social y económica de nuestro país se adhieran al proyecto.
    Es algo nuevo y bueno que necesita de líderes y aquí podemos encontrar una vía para ser diferentes y sostenibles.
    Luis Cañada

  3. Muy interesante Mikel, no conocía esta teoría. Ya era hora de que se formulara alguna alternativa para esta situación económica que nos lleva directos al desastre, nuestro sistema de vida no es sostenible. Como educadora estoy ayudando a mis alumnos de ESO a formularse muchas preguntas al respecto, ahora puedo darles pistas acerca de alguna respuesta, al fin y al cabo les va a tocar a ellos escribir el futuro. Seguiré aprendiendo sobre la economía del bien común.

  4. Por lo que aporta el artículo, me parece que los planteamientos de Carlos Saratxaga y el equipo que lleva varios años trabajando en un nuveo modelo de gestión en la empresa va en la misma línea, y quiere responder a otro modelo para vivir y hacerlo felizmente.

    • Existen diversas iniciativas que apuntan en esta misma dirección o similar y si siguen proliferando, algún día podrían tener masa crítica suficiente para ocupar un espacio en las reflexiones de quienes dirigen esta sociedad. Espero que lo lleguemos a ver.
      Un abrazo.

  5. Hola Mikel, gracias por quedarte con Felber y contarlo. El Himalaya puede esperar, los bienes comunes creo que no.
    Hoy ha fallecido Elinor Ostrom, premio Nobel de Economía en el 2009, y parte de su legado es el trabajo en el Procomún (commons…, bienes comunes, aún se está reflexionando y trabajando sobre la mejor denominación), su trabajo y el de personas como Christian ponen de manifiesto lo que ya sabemos, que hemos olvidado lo importante, y es trabajo de todos repensar, reaccionar, recuperar el valor de luchar para que esos bienes comunes sigan ahí en el futuro.
    Un saludo ;-)

    • Gracias por tus comentarios Maribel. Creo que a nivel personal tenemos la posibilidad de ir realizando gestos o pequeñas acciones que, sumadas unas con otras, pueden resituar a nuestra sociedad en la senda del bien común.
      Saludos.

  6. Pingback: La competencia entre las empresas y entre las personas | Gestión Avanzada EUSKALIT

  7. Gracias Mikel! he entrado en este post a raiz del comentario del libro que se acaba de publicar, qué iniciativa tan interesante y bien organizada, su Web es muy clara y aporta mucho conocimiento en abierto, como los valores que promueven. En estos días de tanto “cabreo popular” es un reto para las empresas gestionar en base a valores!

  8. Gracias Josemi, Luis, Isabel y Amaia por vuestras aportaciones. Isabel ¡ya estás en marcha y aportando tu granito para la montaña del cambio!