Liderazgo 1.6 Las destrezas: Aprender del fracaso
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Aunque todavía queda verano, volvemos de las vacaciones y retomamos el blog. Quizás la gestión del fracaso no sea un tema de lo más ilusionante para comenzar el curso, pero se trata de sacar algo positivo de la experiencia y como dijo Henry Ford, El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.

El miedo es el factor más inmovilizador que puede sufrir el ser humano. Y el excesivo miedo al fracaso es uno de los fantasmas que bloquean el liderazgo. A causa de este temor las personas tenemos una predisposición natural a rechazar lo desconocido y a aferrarnos a la seguridad. Este comportamiento es probable que nos haya servido para sobrevivir como especie, pero puede llegar a ser nocivo en el ámbito de las organizaciones si no se gestiona y regula adecuadamente.

Es imposible ganar siempre. Por eso es normal que la vida de un líder también conlleve fracasos, además de éxitos. Pero el líder efectivo convierte un fracaso en un proceso de aprendizaje y de superación, es consciente de que no siempre se puede controlar el desenlace al 100%.

A nadie le gusta que no se alcancen los resultados o el rendimiento esperados, es un trago amargo desde cualquier punto de vista, pero es importante canalizar las emociones negativas que pudiera generar hacia algo positivo y constructivo.

Se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y en la gestión empresarial este fenómeno no es una excepción. Por eso tras sufrir un contratiempo, las lecciones aprendidas  y los mecanismos preventivos posteriores implantados nos permitirán minimizar el riesgo de que vuelva a ocurrir. Entonces un líder excelente se asegura de cuantificar de forma precisa el fracaso, recoger la información necesaria para analizar las razones,  transmitirlas y consensuarlas con sus colaboradores y diseñar e implementar las herramientas para evitar que vuelva a suceder. Este proceso de asimilación, corrección y mejora a menudo da como frutos nuevas ideas y oportunidades que no se habían planteado con anterioridad.

Al igual que con las controversias, no se debe enterrar el fracaso en el pasado, con el objetivo de que la gente lo olvide. Y mucho menos dedicarse a buscar personas a las que culpabilizar del mal resultado.

Después de todo, un fracaso no es más que el cierre de uno de los caminos o de las opciones posibles, por lo que también nos servirá para poder ver y elegir con más nitidez y seguridad entre el resto.

Resumen de la destreza “Aprender del fracaso”

-  Interioriza que no siempre se puede ganar.

-  Ante un fracaso céntrate en aprender para el futuro.

-  No entierres en falso un fracaso.


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